Sin duda se parecía a Diego en algo; en su piel, en la barba, en los dientes, la boca, el pelo... se sentó en la mesa dos y no le importó que la cocina ya hubiera cerrado. Su intención era pedir dos jarras de cerveza con manzana. Yo me comí mi salteado vegetariano en la barra para que me mirara, me reí y lo miré de vuelta un par de veces. Cuando se iba lo despedí en la puerta. Su amigo barman no le aseguró que trabajara por mucho tiempo más ahí:- Pero no importa, vamos a estar los demás -dije metiéndome en su conversa-
- ¿Tú vas a estar?
- Si
- Razón de sobra para volver
-...
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