
no teníamos una fecha de aniversario... pero el despertar con el ruido de las aves, el desayuno a la orilla del calafquen con las chilotas en nuestros pies, que salieras tu, que saliera yo, estar con la boca cerrada esperándonos, la ropita de la lluvia tendida al sol, el almuerzo más rico del mundo sobre la esterilla, la siesta y el amor, nuestro baño al atardecer, afrontar la tempestad y saber hayar el descanso juntos, es sin duda el candidato perfecto para serlo.