todas las mañanas faltando para las ocho
ella subía las escaleras del metro el llano
con su delantal de parvularia puesto como los niños de básica
(o como Gabriel que a los 24 aún lo hacía)
con sus bototos con puñito crema.
Yo la miraba desde atrás, adorando sus bototos
sacándole mil fotos con los ojos para recordarlos siempre.
Y el otro día, por casualidad, mientras compraba el pan
me acerco a una vitrina
y los veo ahí mismito
los bototos del puñito que quise quise tanto
me siento descubridora de un tesoro
que nadie mas entiende ni valora
solo yo
20/11/2023 11:35
Hace 1 mes
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