domingo, 27 de mayo de 2012

todas las tardes de universitaria me metía por el mismo pasaje para acortar camino hacia la micro: el motel california en la vereda izquierda (del que realmente nunca fui ni fuimos clientes) y en la derecha un escritor en su habitación oscura, siempre produciendo algo, hablando con alguien más sentado en su escritorio, escuchando música, recitando en voz alta. Yo me sentaba bajo su ventana y lo escuchaba todos los días un rato. Iba armando su historia de a puros trozos

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