lunes, 10 de noviembre de 2008

(escrito de anoche cuando volvimos, acostada en mi cama)

Nunca me voy a olvidar del día de hoy. Los dos juntos haciendo y viendo como el arte y la tierra emocionan y se impregnan en el ánimo de la gente, sobretodo de los niños que mañana tienen escuela temprano y comienzan a bostezar mientras Edipo cuenta su historia con una máscara de yeso, y Yocasa es un pañuelo violeta.
De la última función en la carpa, la mujer y los dos hombres sentados esperándonos, sus cuerpos, sus movimientos, la rueda al centro, los baldes, la música sobre el techo, la simpleza de las copas y el golpe de las llaves en ellas, la harina, las manos entrelazadas, los pies desnudos, ella girando dentro de la rueda...la sombra proyectada, la casa que se movía a cuerda; la naranja más rica del mundo, el camino por el borde de la carretera a media noche, desear más que nada irme contigo, acostarnos, abrazarnos y dormirnos profundamente.

1 comentario:

rodri orilla dijo...

mi amorrrr te amo muchoooo